Hoy es nuestro último día en los Países Bajos. Hemos dejado el hotel de Amsterdam temprano y nos hemos desplazado hasta el Vienna House Easy, un hotel que está muy cerca del aeropuerto Schiphol, donde mañana, bien temprano, cogeremos el vuelo de vuelta a Oviedo. Y también hemos escogido este hotel porque tenemos un bus que nos lleva a Haarlem en pocos minutos.
Sobre las 11:00 de la mañana estábamos en la oficina de turismo de Haarlem, situada en el punto estratégico para iniciar el recorrido en la ciudad: la plaza Grote Markt o Gran Mercado. La oficina de turismo está en la planta baja del Ayuntamiento, y en torno a la plaza hay muchos edificios interesantes: el Museo Arqueológico de Haarlem, la Iglesia protestante de St. Bavo y el propio Ayuntamiento (Stadhuis Haarlem).
Para un día de visita en Haarlem, nos recomiendan en la oficina de turismo entrar a la Iglesia, recorrer las calles de sus alrededores y dar un paseo por el canal hasta el Molino de San Adrián. Y eso fue lo que hicimos. Lo disfrutamos muchísimo: la iglesia, que merece la pena con la cantidad de objetos artísticos e históricos que tiene, y el museo del molino, que te permite conocer muy bien el funcionamiento de estos edificios en su época de máxima actividad.
Nos sorprendió la lluvia a la salida del molino. Caía con fuerza y tuvimos que comprarnos unos impermeables en la tienda del museo, porque si no nos quedábamos allí por los restos. En la puerta del molino nos encontramos con un chico que hablaba estupendamente español y nos recomendó un sitio para comer: la cervecería Jopenkerk, un bonito lugar con buenos precios y ambiente joven. Tras el almuerzo, seguimos callejeando por el centro y de nuevo empezó a llover. Bajo los toldos de una cafetería debatíamos con una cerveza si continuábamos el paseo o si volvíamos al hotel para acostarnos temprano. Ganó lo segundo.
Grote Markt
Grote Markt, con el Ayuntamiento al fondo a la derecha de la imagen
Grote St.-Bavokerk (Gran Iglesia de San Bavón)
Museo Arqueológico de Haarlem
El órgano de la Iglesia, conocido como el órgano de Mozart, porque el músico tocó aquí. En esta fotografía se aprecia muy bien el techo de madera.
La reja del coro es uno de los tesoros de la Iglesia de San Bavón
En el interior de San Bavón se guarda una bala de cañón del asedio de Haarlem durante la Guerra de los Ochenta Años.
Molen de Adriaan, a la izquierda
El Museo del Molino de Adrián es un lugar emblemático en Haarlem. Tiene una visita guiada muy interesante, te permite conocer el interior de un molino, cómo se maniobra para girar las aspas aprovechando la dirección del viento y también te explican la historia de este molino, vinculado a la propia historia de la ciudad.
Maqueta de un molino, con la rueda para ir retirando el agua
En este panel se ve muy bien todo el proceso de la molienda del grano.
¡¡Lluvia!! Por no cargar con los paraguas ☂ nos tuvimos que comprar unos chubasqueros que duraron cinco minutos. Pero es que si no nos los comprábamos, no salíamos nunca del Molino.
😂😂😂
Estamos en Bakenessergracht, una larga calle que sigue este precioso canal que cruza la ciudad, ya de vuelta hacia la parte vieja.
Hemos terminado el recorrido por Haarlem almorzando sobre las tres de la tarde en la Jopenkerk, una cervecería artesanal dentro de una iglesia.