Tenemos medio día para conocer la Biblioteca de Birmingham y el Museo y Galería de Arte. Además de estas dos visitas imprescindibles de la ciudad, conocimos otros rincones que merecen la pena. El vuelo de vuelta para casa lo tenemos a las 16:35, así que hemos dejado las maletas en la consigna de la estación Birmingham New Street para ir ligeros de peso durante toda la mañana.
Library of Birmingham
Shakespeare Memorial Room
Carteles, anuncios, dibujos...
El Shakespeare Memorial Room se encuentra en la última planta de la biblioteca. Alberga una colección de ediciones antiguas de las obras de Shakespeare y carteles de teatro y exposiciones.
Vistas desde la terraza de la biblioteca. Los edificios modernos están construidos sobre los solares que dejaron derruidos los bombardeos de los alemanes en la IIª Guerra Mundial.
Al bajar de la terraza entramos en una sala abierta de lectura con cristaleras a la calle, donde ocupa un lugar destacado este árbol de Navidad.
The International Convention Centre
Al lado de la Biblioteca se encuentra este Centro Internacional de Convenciones, con una sala de teatro y espacios para exposiciones, reuniones, congresos... También sirve como zona de paso hacia los canales, para tomar un café, descansar, ir a los aseos...
En Candás, hemos recorrido el centro del pueblo desde la estación del tren hasta el puerto. En una cafetería hemos descansado los pies mientras hacíamos balance de estos bonitos días -y fresquitos- pasados en Asturias.
Hemos dedicado la mañana a recorrer este enclave asturiano. La guía del FreeTour nos da la enhorabuena por reservar una visita a la preciosa Avilés, ciudad un tanto desconocida y eclipsada por Oviedo y Gijón.
En el Parque del Muelle, iniciamos el tour en la Escultura a Pedro Menéndez de Avilés (1519-1574), militar y gobernante de las Indias, conquistador de La Florida. En este día se celebraba un certamen de música celta y había tenderetes montados a lo largo del paseo central del parque.
Monumento a Eugenia Martínez Vallejo, conocida como "la Monstrua de Avilés". Convertido hoy en un símbolo para los avilesinos, es un reconocimiento a las personas que, por una patología, reciben burlas y crueldad por parte de los demás.
En la calle Bances Candamo, con los antiguos soportales en las entradas a las viviendas.
Una vista de la Iglesia Nueva de Santo Tomás desde la Plaza de la Merced
Interior de la Iglesia de Santo Tomás
Fachada principal del Palacio de Camposagrado
Ayuntamiento de Avilés
Iglesia de San Nicolás de Bari, que antiguamente formó parte de un monasterio franciscano hasta el siglo XIX
Edificios de estilo modernista, de cuando Avilés era un lugar de veraneo privilegiado para las clases acomodadas de Madrid.
Nueva vista de San Nicolás de Bari, desde la Plaza Domínguez Álvarez Acebal
Calle Galiana, otra zona de bares que da acceso al Parque de Ferrera, un precioso y enorme jardín en el centro de Avilés.
A tan solo 5 kilómetros de Pola de Lena, siguiendo un bonito paseo de subida, se encuentra la iglesia de Santa Cristina, del siglo IX, otro ejemplo del arte prerrománico asturiano. En su interior se puede sellar la credencial del Camino del Salvador.
Hoy es nuestro último día en los Países Bajos. Hemos dejado el hotel de Amsterdam temprano y nos hemos desplazado hasta el Vienna House Easy, un hotel que está muy cerca del aeropuerto Schiphol, donde mañana, bien temprano, cogeremos el vuelo de vuelta a Oviedo. Y también hemos escogido este hotel porque tenemos un bus que nos lleva a Haarlem en pocos minutos.
Sobre las 11:00 de la mañana estábamos en la oficina de turismo de Haarlem, situada en el punto estratégico para iniciar el recorrido en la ciudad: la plaza Grote Markt o Gran Mercado. La oficina de turismo está en la planta baja del Ayuntamiento, y en torno a la plaza hay muchos edificios interesantes: el Museo Arqueológico de Haarlem, la Iglesia protestante de St. Bavo y el propio Ayuntamiento (Stadhuis Haarlem).
Para un día de visita en Haarlem, nos recomiendan en la oficina de turismo entrar a la Iglesia, recorrer las calles de sus alrededores y dar un paseo por el canal hasta el Molino de San Adrián. Y eso fue lo que hicimos. Lo disfrutamos muchísimo: la iglesia, que merece la pena con la cantidad de objetos artísticos e históricos que tiene, y el museo del molino, que te permite conocer muy bien el funcionamiento de estos edificios en su época de máxima actividad.
Nos sorprendió la lluvia a la salida del molino. Caía con fuerza y tuvimos que comprarnos unos impermeables en la tienda del museo, porque si no nos quedábamos allí por los restos. En la puerta del molino nos encontramos con un chico que hablaba estupendamente español y nos recomendó un sitio para comer: la cervecería Jopenkerk, un bonito lugar con buenos precios y ambiente joven. Tras el almuerzo, seguimos callejeando por el centro y de nuevo empezó a llover. Bajo los toldos de una cafetería debatíamos con una cerveza si continuábamos el paseo o si volvíamos al hotel para acostarnos temprano. Ganó lo segundo.
Grote Markt
Grote Markt, con el Ayuntamiento al fondo a la derecha de la imagen
Grote St.-Bavokerk (Gran Iglesia de San Bavón)
Museo Arqueológico de Haarlem
El órgano de la Iglesia, conocido como el órgano de Mozart, porque el músico tocó aquí. En esta fotografía se aprecia muy bien el techo de madera.
La reja del coro es uno de los tesoros de la Iglesia de San Bavón
En el interior de San Bavón se guarda una bala de cañón del asedio de Haarlem durante la Guerra de los Ochenta Años.
Molen de Adriaan, a la izquierda
El Museo del Molino de Adrián es un lugar emblemático en Haarlem. Tiene una visita guiada muy interesante, te permite conocer el interior de un molino, cómo se maniobra para girar las aspas aprovechando la dirección del viento y también te explican la historia de este molino, vinculado a la propia historia de la ciudad.
Maqueta de un molino, con la rueda para ir retirando el agua
En este panel se ve muy bien todo el proceso de la molienda del grano.
¡¡Lluvia!! Por no cargar con los paraguas ☂ nos tuvimos que comprar unos chubasqueros que duraron cinco minutos. Pero es que si no nos los comprábamos, no salíamos nunca del Molino.
😂😂😂
Estamos en Bakenessergracht, una larga calle que sigue este precioso canal que cruza la ciudad, ya de vuelta hacia la parte vieja.
Hemos terminado el recorrido por Haarlem almorzando sobre las tres de la tarde en la Jopenkerk, una cervecería artesanal dentro de una iglesia.