viernes

19 de julio de 2024: Riga

Hemos desayunado en el apartamento que tenemos en Zirgu iela, justamente al lado de la Casa del Gato. A las 10:00 tenemos que estar en la Plaza del Ayuntamiento para comenzar un tour que habíamos reservado con Civitatis en español. Cuando llegamos, he buscado en el localizador el punto de encuentro y no era exactamente en la misma plaza, sino en una de las calles por detrás de la Casa de las Cabezas Negras. Les pido al resto que esperen en la plaza y que yo iba a intentar localizar al guía, por si estaba en las calles de detrás.

Cuando llegué, había un pequeño grupo esperando y me acerqué preguntando "¿Español?". Me contestaron que no, así que me quedé dudando dónde sería el lugar para comenzar. Yo estaba justo enfrente de la Iglesia de San Pedro e imaginé que desde allí nos dirigiríamos hacia el Ayuntamiento, pero como era la hora y no había nadie, pensé que estaba equivocado... hasta que, alguien del grupo al que me acerqué, me avisa que ya había llegado la guía de español. Se trata de Indra y me dice en un correctísimo español que sentía el retraso y que debíamos esperar porque en el grupo éramos en total cuatro personas. Le contesto que yo efectivamente había hecho la reserva para cuatro personas y que el resto está en la Plaza del Ayuntamiento. Indra me propone irnos hacia allí y empezar el recorrido con los cuatro. Esto significa entonces que vamos a estar sólo nosotros: en definitiva, un tour privado, un lujo que no esperábamos. La verdad es que ha sido una suerte: Indra nos ha hecho una visita formidable a la ciudad, nos ha contado infinidad de detalles culturales e históricos y hemos podido preguntarle todas nuestras curiosidades.

A lo largo del día, el cielo ha ido cambiando permanentemente de color, con momentos de un azul claro y otros ratos en que estaba muy cubierto, muy gris, amenazando lluvia. Pero afortunadamente, sólo han caído unas gotas durante un rato que estuvimos en un quiosco tomando un café para descansar del tour. Indra nos ha llevado por todo el casco antiguo de Riga, paseando por las calles donde están los edificios históricos más interesantes y por las preciosas plazas que salpican la ciudad.

Después de despedirnos de Indra, decidimos acercarnos de nuevo a los puntos que más nos habían interesado y a los que no habíamos podido entrar. De este modo, terminamos en los alrededores de la Iglesia de San Pedro, donde descansamos con una cerveza y hacíamos balance de este bonito viaje. Mañana tendremos que levantarnos para coger el avión de vuelta a casa.


Muy cerquita de nuestro apartamento está la Casa del Gato. El gato que aparece en el tejado es uno de los símbolos de Riga. Lo puedes encontrar en imanes, llaveros, tazas... todo tipo de souvenir.

Casa de los Cabezas Negras
Aunque en su origen fue un lugar de reuniones durante la Edad Media (registros de 1334), alcanza su esplendor en el siglo XVII, de estilo barroco: Sede de la asociación de comerciantes extranjeros, fundamentalmente alemanes, que se afincaron en Riga. Esta asociación tenía como patrón a San Mauricio, de origen africano y de piel oscura. En el escudo de armas de la asociación, está pintada una cabeza negra. La asociación fue conocida como Hermandad de los Cabezas Negras.

El edificio fue bombardeado en la IIª Guerra Mundial y demolido posteriormente por los soviéticos. Ha sido en 1999 cuando se terminaron las obras de reconstrucción.

En este lugar de la Plaza del Ayuntamiento tenemos un bonito monumento que simboliza el primer árbol de Navidad. La ciudad de Riga se enorgullece de haber levantado en 1510 el primer árbol de Navidad público, en un espacio abierto para los ciudadanos.

Plaza del Ayuntamiento



Edificio modernista en las estrechas calles de la ciudad antigua: estamos en el número 27 de la calle Jauniela, en la fachada del Hotel Neiburgs.

Los Tres Hermanos: éste es un precioso conjunto de tres casas medievales de los siglos XV al XVII. Actualmente es la sede del Museo de Arquitectura de Letonia.

Interior de la Iglesia de Santiago, un punto de partida en Letonia del Camino de Santiago. Aquí compré una credencial del peregrino en el idioma letón, con las etapas marcadas del itinerario que cruza Letonia desde el norte hasta el sur.


Los restos de las murallas recuerdan a la necesidad de defensa de una ciudad portuaria en pleno Mar Báltico. Son estructuras medievales levantadas entre los siglos XIII y XVI. En esta fotografía está la escultura del Fantasma, una obra moderna de Aivar Gulbis de 2013, pero que viene a recordar la leyenda de un fantasma que aparecía por las noches asustando a los transeúntes. Unas leyendas hablaban de un monje, otras de un amante infeliz que sin descanso buscaba a su amada desaparecida, otras de un espíritu protector de la ciudad... En la actualidad, la escultura pretende conectar la modernidad con el pasado, con la tradición oral.

Catedral

Fachada lateral del Cornerbar, un restaurante letón de comida casera. En este lateral están representados los escudos de las principales localidades del país.

Monumento a la Libertad, levantado en 1935 en honor a los soldados que perdieron la vida en la Guerra de la Independencia (1918-1920) contra la Rusia soviética.

Esta baldosa de granito rojo en la entrada a la zona antigua de Riga recuerda la cadena humana de 600 km que formaron letones, estonios y lituanos en la manifestación del 23 de agosto de 1989, cuando las tres repúblicas bálticas aún estaban ocupadas por la Unión Soviética. Aquella multitudinaria manifestación se conoce como el Camino Báltico, ya que esa cadena empezó en Tallin hasta Vilna, pasando por Riga.

A pesar de que el cielo cambiaba rápidamente de color y a veces se oscurecía amenazando lluvia, pudimos hacer bonitas fotos de las plazas con terrazas que salpican el centro de Riga.


La Casa de los Gatos de Riga es visita obligada en el tour: se trata de un edificio construido por un hombre de negocios que no fue admitido en el Gran Gremio. En venganza, construye esta casa enfrente del edificio del Gran Gremio y manda colocar dos gatos negros que dan el culo al Gran Gremio. Esta gran ofensa se solucionó admitiendo al dueño de los gatos en el gremio, con la condición de que los recolocara sin dar la espalda al exclusivo grupo. El nombre de aquel señor se ha perdido en la historia, pero ahora es uno de los puntos turísticos de la ciudad.

Bajo los paragüitas de un kiosco de la plaza, despedimos a Indra con un café. Volvimos a desandar lo andado, buscando la entrada a los puntos que más llamaron nuestra atención.

Interior de la Catedral

El órgano de la Catedral (inaugurado en 1884): ¡ Impresionante !


Nos llamó la atención que en el claustro de la Catedral hay una zona de juegos para los niños.

Claustro






Mucho verde en el Canal

Los edificios modernistas de la ciudad fueron levantados entre 1897 y 1914, época de un rápido crecimiento económico de la ciudad, cuando se necesitaban edificios para alojar a todos los que llegaban a vivir y a trabajar aquí. Pero además quisieron crear un estilo propio; por ello, el modernismo letón ha contribuido significativamente a que la UNESCO haya otorgado a Riga el status de ciudad Patrimonio de la Humanidad desde 1997. 



Museo del Art Nouveau o del Modernismo



Iglesia de San Pedro

Interior de San Pedro

Desde la torre de San Pedro tenemos las mejores vistas del centro de la ciudad y de la otra orilla del río Daugava, donde está la Biblioteca Nacional de Letonia, justo a la izquierda al final del puente.




En las escaleras de subida a la torre está protegida de la intemperie la vieja veleta de San Pedro, ahora sustituida por otra más reluciente. Esta veleta es otro de los símbolos de la ciudad.

En el lateral izquierdo de San Pedro hay una escultura de los músicos de Bremen. Fue un regalo a la ciudad de Riga de parte del Ayuntamiento de Bremen.


Despedimos con una cerveza letona este bonito paseo por la ciudad de Riga.


jueves

18 de julio de 2024: Riga

Esta mañana nos hemos levantado temprano en el apartamento de Estocolmo, con tiempo para coger de nuevo el tren Arlanda Express para ir al aeropuerto. Teníamos vuelo para Riga. Hemos llegado a la capital letona sobre las 11:45 y justo en la salida de la terminal está el autobús que lleva al centro de Riga, concretamente a la parada 11 Novembra Krastmala, desde donde pudimos ir andando al apartamento que teníamos reservado en Zirgu iela.

Después de acomodarnos en el apartamento y de comer los bocatas que llevábamos preparados desde Estocolmo, buscamos una heladería que estuviera cerquita y vimos que además teníamos el Parque Bastejkalna justo al lado. Nos compramos el helado en Molberts Saldëjums, una heladería artesanal, y fuimos al parque a tomarlo. Recorrimos esta zona del parque, donde se encuentra el Love Bridge, un puente lleno de candados.

Seguimos dando un paseo hacia el Mercado Central de Riga, pasando por la Ópera Nacional de Letonia. En el mercado nos entretuvimos viendo los espectaculares expositores de cerezas y de ahumados y salazones de pescados. Y desde aquí seguimos la orilla del río Daugava hasta el mirador denominado Daugava Stairs, donde mismamente estaba la parada del autobús en la que bajamos viniendo del aeropuerto. En este mirador hay una bonitas vistas del río, del Dzelzcela Tilts (Railway Bridge) y de la Biblioteca Nacional de Letonia. Nuestra idea era subir a la última planta de la Biblioteca, desde donde se ofrece una preciosa panorámica de Riga; está tan alto que puedes ver los bosques que hay rodeando la ciudad. La entrada a la Biblioteca es gratuita, sólo tuvimos que identificarnos y dejar en consigna las mochilas.

Al salir, nos hicimos fotos junto a la escultura de Divi Raini y volvimos a cruzar el río en dirección al centro. Había ese día una exhibición de coches de carreras en la zona centro, con muchos carteles publicitarios y unas gradas para el público, por lo que no salían bonitas las fotos de la Plaza del Ayuntamiento. Nos fuimos por algunas calles laterales hacia la Iglesia de San Pedro y desde ahí paseamos por las diferentes plazas, que tenían un buen ambiente, con bastante gente ya tomando cervezas en las terrazas, serían las ocho de la tarde, más o menos.

Sentados en una de las terrazas, nos pusimos a buscar en Google algún sitio para cenar, y encontré un restaurante belga. Pensando en seguir con las cervezas, allá que nos fuimos, y nos encontramos con que el restaurante, llamado KwakInn estaba de aniversario. Tenían una orquesta cantando en directo y después el dueño del restaurante sopló las velas, partieron la tarta y nos invitaron a todos a un buen trozo de pastel. No nos esperábamos encontrarnos con algo así; al final se convirtió en una noche divertida que no olvidaremos en mucho tiempo.

Parque Bastejkalna



Love Bridge


Mercado Central de Riga

Las vistas desde Daugava Stairs: el río Daugava, a la izquierda el Railway Bridge y a la derecha la Biblioteca Nacional de Letonia.

Desde el mirador de la última planta de la Biblioteca Nacional de Letonia






Hall de entrada de la Biblioteca

Delante de la Biblioteca se encuentra un parque a orillas del río. Aquí está la escultura en perspectiva de Divi Raini, un poeta y político defensor de la identidad letona.

Las dos esculturas de Raini son exactamente iguales, pero una de tres metros y la otra, más pequeña, de un metro, de manera que la perspectiva es muy curiosa. Representa cómo la educación es la fuente del crecimiento personal. Entre una escultura y otra hay un largo espacio en ese banco, pero en un ligero ascenso, así que quiere hacernos ver que el esfuerzo que supone ese crecimiento personal. Nosotros nos sentamos más o menos en medio, para tomar esta simpática fotografía.


Iglesia de San Pedro

Una cervecería al aire libre en la confluencia de las calles Kalku iela y Tirgonu iela, con música en directo: muy buen ambiente y una temperatura extraordinaria.



Restaurante belga KwakInn

Una tarta de cumpleaños con la bandera belga